sábado, 30 de julio de 2016

Todos los caballos de Lorca


Soy la mujer en la barra de un bar
que se pregunta cómo se mecen los caballos.
Con los pies húmedos por la tierra,
me pregunto dónde está el freno
a lo más puro y salvaje
cuando las manos se congelan.

Lorca me dio los caballos, me da la tierra;
me conecta con mi yo más íntimo, natural,
con el origen.
Me acerca a lo sensual y eterno,
a la pasión intrínseca de nuestros cuerpos,
desdibujando el límite entre carne y pensamiento.

Soy Yerma, la zapatera,
llevo el vestido de la novia,
tengo sangre en las manos
y hasta en las cejas;
me pesan los vestidos y el ajuar de pasajera;
como Rosita,
me quedo esperando al alba nueva.
Tengo el corazón agrio de Bernarda
y la sinrazón de la zapatera,
como Yerma sueño el imposible
y como la novia vivo de la pasión plena.

El andar real,
pues soy (la) vida y soy (la) muerte.
Ambas en mis entrañas
y hasta en mi frente.

En la dualidad me reconozco.
El misterio de lo ambiguo me seduce.
Con los ojos alobados observo, atenta,
todo mis sentidos. 


lunes, 25 de julio de 2016

El polvo


Los suspiros que
resbalan por las paredes
mezclándose
con el polvo,
caerán sobre tu vientre
apretándote
con la fuerza
del agua,
que desbordará pronto
sobre tu rostro. 


domingo, 17 de julio de 2016

La erótica de lo imposible


La erótica de lo imposible
se materializa
frente a la ausencia
de un cuerpo verdaderamente caliente,
lo sexual se dramatiza
para poder ser
representado.
Hay en tus caderas
el más grande de los teatros.
Abre la puerta del cielo
 y míralo despacio
que es
finito.
Cuenta los suspiros
que regalas
antes
de ahogarlos.
Ahógate en la sangre
que
verdaderamente
es tuya.
Toca el deseo con los dedos
y vívelo como un sueño
pues al alba
se desvanece.
No estremezcas
mientras lo veas alejarse,
aquí no hay trampa:
tus pecas flotarán
exactamente igual
que antes;
solas, sin gemidos.
No desees lo imposible,
tus labios serán cenizas
muy pronto.


La poesía


En la poesía sólo hay placer. El poder de las palabras, que muestran lo simbólico de la existencia. No hay justificación para el verso, hay necesidad de versos. Necesidad de arte naciente y palpitante que marque nuestras horas y acompañe cada paso. No hay explicación para la poesía, sólo hay rosas, un pulso con lo natural y aprendido, con la experiencia. No hay explicación para la poesía, sólo sentimiento. Lo lírico te abraza el cuerpo. No hay más verdad que esa. La poesía es vida hecha arte, fábrica de suspiros y de espinas, labios temblorosos y manos que sueñan. La pasión no entiende de límites.

Empecemos.